El Fortaleza Rock celebró 15 años de música, conciencia ambiental y talento local en Cajicá
El Estadio Tigre Moyano de Cajicá se convirtió este fin de semana en el epicentro del rock en Cundinamarca. La edición número 15 del Festival Fortaleza Rock no solo conmemoró un siglo y medio de trayectoria cultural independiente, sino que demostró cómo la música, el compromiso comunitario y la gestión ambiental pueden ir de la mano en la Sabana Centro.
Un cartel de alto impacto: leyenda nacional y proyección internacional
La tarima vibró con una propuesta variada que conectó con distintas generaciones de asistentes:
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Poder internacional y clásico nacional: El cierre y los momentos cumbre del festival estuvieron a cargo de 1280 Almas, con toda la fuerza del rock alternativo colombiano, y los argentinos de La Mosca Tse-Tse, quienes pusieron a cantar a todo el estadio. Además, el metal y el sonido técnico de Syracusae y Kull Trigger aportaron contundencia a la jornada.
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El pulso local y regional: Doce agrupaciones emergentes de Cajicá y municipios vecinos —seleccionadas por convocatoria pública— compartieron escenario con las bandas consolidadas. La bolsa de más de 15 millones de pesos en estímulos representó un respaldo real a la creación musical independiente de la región.
Entrada ecológica: rock que cuida el entorno
El sello diferenciador de esta edición fue su apuesta por la sostenibilidad bajo el lema «Si Cajicá re-suena, Cajicá también re-cicla».
En lugar de cobrar una entrada convencional, el acceso se gestionó mediante la entrega de material reciclable. Esta dinámica convirtió al público en participante activo de una jornada de economía circular, demostrando que los eventos masivos pueden generar un impacto positivo directo en el municipio.
Experiencias, comunidad y cultura rockera
Más allá de los amplificadores, el Fortaleza Rock ofreció una experiencia integral para la comunidad cajiqueña y los visitantes de la Sabana:
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Convivencia y espacios comunitarios: El ambiente destacó por el buen comportamiento de la asistencia, con zonas gastronómicas, muestras de emprendimiento cultural y espacios de encuentro para familias, jóvenes y amantes del género.
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Consolidación como referente Cundinamarqués: Con 15 años de historia, el festival reafirma a Cajicá como un polo cultural imprescindible en el departamento, capaz de convocar audiencias diversas en torno al arte y la responsabilidad social.