Tomagata, el Cacique Rabón:

Entre el Mito Muisca y la Leyenda de Tunja

En este artículo de Cundinamarca.info, nos adentramos en los relatos de los cronistas de Indias, la cosmovisión indígena y la memoria oral de Boyacá y Cundinamarca para descubrir quién fue realmente este gobernante, qué significaban sus atributos míticos y por qué su historia sigue fascinando a historiadores y visitantes.

¿Alguna vez has oído hablar del mítico gobernante muisca que tenía cola de venado, un solo ojo y la capacidad de transformarse en animal para vigilar sus dominios? En el corazón del Altiplano Cundiboyacense, la antigua ciudad de Hunza (actual Tunja) no solo fue el centro político del Zaque, sino también el escenario de una de las leyendas prehispánicas más enigmáticas y singulares de Colombia: la historia de Tomagata, conocido popularmente como el «Cacique Rabón».

¿Quién fue Tomagata? El Gobernante Enigmático de Hunza

Para comprender la trascendencia de Tomagata, es necesario situarse en la estructura social y política de la Confederación Muisca. Mientras que el Zipa gobernaba desde Bacatá (Bogotá) sobre la sabana sur, el Zaque ejercía su soberanía desde Hunza sobre las provincias del norte.

Tomagata no fue un zaque cualquiera. A diferencia de otros caciques y gobernantes recordados por su beligerancia, expansión territorial o sangrientas batallas, las fuentes historiográficas y la tradición oral coinciden en retratarlo como un líder profundamente piadoso, justo, prudente y respetado por su pueblo.

Gobernó en tiempos previos a la llegada de los conquistadores españoles, consolidando la autoridad espiritual y comunitaria en la región de Tunja. Su figura combinaba de manera indisoluble el poder terrenal del cacicazgo con la autoridad sagrada del chamanismo.

Representación del mito de Bochica frente al Salto de Tequendama, donde el sabio muisca abre la montaña para liberar las aguas y formar la majestuosa cascada en los Andes de Cundinamarca.

Apariencia y Atributos: El Origen del Apodo «Cacique Rabón»

 

El rasgo más célebre y comentado de Tomagata radica en su peculiar fisonomía, registrada detalladamente por cronistas coloniales como Fray Pedro Simón y Juan de Castellanos.

  • La cola de venado: El sobrenombre de «Cacique Rabón» deriva de la creencia de que poseía un apéndice o pequeña cola en la parte posterior de su cuerpo, descrita en los relatos como similar a la de un venado y de unas cuatro a cinco pulgadas de largo.

  • El gobernante tuerto: Además de su extremidad posterior, los relatos afirman que le faltaba un ojo. Lejos de considerarse una minusvalía, en el pensamiento simbólico prehispánico la tuerteza o la pérdida de un sentido físico solía asociarse a una mayor agudeza espiritual y a la capacidad de ver «más allá» del mundo terrenal.

  • Aspecto imponente y sagrado: La combinación de estas características físicas acentuaba ante la comunidad muisca su condición de ser extraordinario, tocado por las fuerzas divinas o la voluntad de los dioses del altiplano.

Poderes Chamánicos y Nahualismo Muisca

En la cosmovisión indígena del Altiplano Cundiboyacense, los gobernantes e hipas mantenían una relación simbiótica con la naturaleza. A Tomagata se le atribuían facultades asociadas con el nahualismo o chamanismo de metamorfosis:

Transformación animal: La leyenda sostiene que Tomagata podía transmutar su forma humana y convertirse en diversos animales de la fauna andina (como zorros, pumas o aves de rapiña).

Vigilancia del territorio: Utilizaba estos cambios de forma para recorrer sigilosamente las lomas, quebradas y poblados de Hunza sin ser reconocido, asegurándose de que se mantuviera la justicia, el orden social y el bienestar de los habitantes.

Protector de la comunidad: Más que infundir terror, sus facultades mágicas eran percibidas por los muiscas como una garantía de protección divina y equilibrio comunitario frente a amenazas externas o desórdenes internos.

El Legado Histórico vs. La Leyenda Oral de Tunja

Lo verdaderamente fascinante del Cacique Rabón es el viaje que realiza su figura a través del tiempo:

  • Documentación colonial: Los historiadores hispanos recogieron estos testimonios de boca de los ancianos e informantes muiscas durante el siglo XVI y XVII. Aunque la mirada colonial catalogó muchas de estas creencias como fabulaciones o hechicerías, los escritos permitieron preservar la memoria del personaje.

  • Patrimonio inmaterial de la región: Con el paso de los siglos, la historia de Tomagata pasó de los libros de crónicas a la tradición oral de Tunja y sus alrededores. Hoy en día, forma parte del folclore, las rutas mitológicas del centro histórico y la identidad cultural de la región cundiboyacense.

El Valor del Mito en la Identidad Cundiboyacense

Revisitar la figura de Tomagata permite comprender que los mitos prehispánicos no eran simples cuentos fantásticos, sino sistemas complejos de explicación del mundo, la autoridad y la moral.

Al igual que el mito de Bochica en el Salto del Tequendama representa la memoria de grandes transformaciones geográficas y sociales, la historia de Tomagata simboliza el ideal del gobernante vigilante, conectado con la fauna sagrada y centrado en la justicia y la armonía de su pueblo.

Acceder

Registro

Restablecer la contraseña

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico y recibirás por correo electrónico un enlace para crear una nueva contraseña.