El 16 de julio de 1813, en medio de un ambiente convulsionado por las ideas libertarias que recorrían la Nueva Granada, Antonio Nariño proclamó el Estado Libre e Independiente de Cundinamarca. La ciudad de Santa Fe fue testigo de un acto que trascendió lo político: se trató de un gesto de soberanía absoluta que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de nuestro país.
Las campanas repicaban, los discursos se multiplicaban y la población, expectante, comprendía que aquel día no sería uno más en el calendario. Era el nacimiento de una identidad propia; de un territorio que se reconocía libre y que asumía, con valentía, las consecuencias de su decisión.
Una tierra que se forja en la memoria
Desde entonces, Cundinamarca ha mantenido viva la llama de aquel acto fundacional. Sus municipios, con sus ricas tradiciones y diversos paisajes, han transmitido de generación en generación el orgullo de pertenecer a un departamento que nació con vocación de libertad.
Aquí, la historia no está en los libros de texto; se entrelaza con la vida cotidiana:
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En Zipaquirá: Las imponentes minas de sal nos recuerdan la riqueza y el misticismo de nuestras entrañas de la tierra.
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En Fusagasugá: Los cafetales y jardines hablan de la resistencia, el trabajo arduo y la calidez de nuestra gente.
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En los páramos: El agua pura que fluye es el símbolo vivo de la continuidad, la vida y la esperanza.
El presente de un territorio estratégico
Hoy, 213 años después, Cundinamarca se consolida firmemente como el corazón de Colombia. Con 116 municipios y más de 3,5 millones de habitantes, el departamento es un eje económico, cultural y ambiental insustituible para la nación.
¿Sabías que…? Aunque Bogotá es la capital administrativa del departamento, legal y constitucionalmente es un Distrito Capital independiente. A pesar de esta separación política, ambas regiones laten al mismo ritmo, conectando a Cundinamarca con el resto del mundo.
El departamento no se queda en el pasado; mira fijamente al futuro. Sus páramos abastecen de agua a millones de personas, mientras que proyectos de infraestructura vanguardistas, como el Regiotram de Occidente, marcan el rumbo hacia una movilidad moderna, limpia y sostenible.
La conmemoración de 2026: Una historia que sigue latiendo
Este aniversario número 213 se celebra en cada rincón del departamento con actos solemnes, banderas tricolores izadas en las fachadas, conciertos y espacios de reflexión en plazas y parques.
No es solo una fecha en el calendario; es el recordatorio de que la independencia no fue un suceso estático del pasado, sino una narración colectiva que aún estamos escribiendo. Cada campesino que labra la tierra, cada joven que sueña con transformar su comunidad y cada tradición que se mantiene viva son los capítulos de esta crónica interminable.
Cundinamarca celebra hoy su día mirando hacia atrás con profunda gratitud y hacia adelante con una esperanza inquebrantable. En nuestras montañas, páramos y pueblos late la esencia de Colombia. Esta tierra, nacida libre, sigue siendo protagonista de primera línea en la construcción de nuestro país.