De la neblina sabanera al calor del Magdalena:
tres fiestas imperdibles en Cundinamarca este agosto
Agosto en Cundinamarca no da tregua. Mientras en Bogotá corren los vientos de cometas, a solo un par de horas el territorio se transforma: el aire helado del Neusa huele a teatro callejero, en las montañas del Sumapaz retumba el mugido del ganado de juzgamiento, y en las riberas del Magdalena el bocachico se sirve a la orilla del río al ritmo de la papayera.
Recorrer el departamento en este mes es entender que Cundinamarca no es un clima ni una sola cultura, sino varios países en miniatura. Esta es la radiografía de tres festejos que marcan la agenda del territorio este mes.
Cogua y la flor que viste de fiesta a la Sabana
En Cogua, el frío se combate caminando. A poco más de una hora de Bogotá, pasado Zipaquirá, este municipio celebra su Festival del Rodamonte, una festividad que tomó su nombre de esa flor silvestre de tonos morados que sobrevive en los arbustos de la alta montaña sabanera.
Caminar por la plaza principal durante el festival es tropezarse con comparsas de danza contemporánea, grupos teatrales itinerantes y la música folclórica que retumba entre las fachadas blancas del casco urbano. Aquí el protagonismo no es de las grandes tarimas comerciales, sino del arte comunitario: las escuelas de formación del municipio salen a mostrar el trabajo de todo un año, convirtiendo las calles en una galería viva de tradición campesina.
Arbeláez: donde el Sumapaz mide la fuerza de su campo
Si se toma la ruta del sur, bajando por la vía a Fusagasugá hacia la provincia del Sumapaz, el paisaje cambia drásticamente. El aire se vuelve templado y el ambiente olfatea a café, tierra húmeda y fiesta de pueblo. Arbeláez abre las puertas de su Feria Exposición Agropecuaria, el evento donde el orgullo rural de la región saca su mejor cara.
Aquí las alboradas al desuntar el alba despiertan al municipio para dar paso a las pistas de juzgamiento. En el Coliseo de Ferias, los ganaderos compiten por el mejor ejemplar bovino y equino de la región, mientras en el centro del pueblo el aroma del Festival del Postre atrae a los visitantes entre muestras de artesanías y mercados campesinos. Al caer la noche, las verbenas populares transforman la plaza en una pista de baile que se extiende hasta la madrugada.
Puerto Salgar: sabor y tambor a orillas del Magdalena
Para sentir el contraste absoluto de Cundinamarca hay que ir hasta su límite noroccidental. Allá donde el mapa toca la arteria fluvial más importante del país, Puerto Salgar celebra el Festival Turístico y Reinado del Magdalena Medio.
El sonido aquí no es el de las orquestas sabaneras, sino el golpe del tambor y las retretas papayeras que retumban cerca del malecón. El río Magdalena se convierte en la pista principal: embarcaciones decoradas avanzan en desfiles náuticos mientras en la orilla se sirve el infaltable viudo de bocachico. Entre eventos deportivos sobre la arena, muestras de danza ribereña y el bullicio del malecón fluvial, Puerto Salgar reafirma esa Cundinamarca cálida y fiestera que muchos ignoran.
Tres municipios, tres alturas y tres formas distintas de entender la vida cundinamarquesa en un solo mes. Ya sea para escaparse a sentir el frío de la Sabana entre comparsas, recorrer las montañas fértiles del Sumapaz o dejarse llevar por el calor del Magdalena, agosto invita a salir a la ruta, coger carretera y comprobar que el verdadero corazón del departamento late en la calle, al ritmo de su gente y de sus fiestas.
