¿Qué significa para Sabana Centro?
La iniciativa busca mejorar el conocimiento sobre las aguas subterráneas de la Sabana de Bogotá y orientar su protección. Once municipios de Sabana Centro están incluidos en el área de estudio
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) inició la formulación del Plan de Manejo Ambiental de los Sistemas Acuíferos de la Sabana de Bogotá (PMAA), una iniciativa que busca evaluar la disponibilidad y calidad del agua subterránea, identificar sus principales usos y definir medidas para su protección a largo plazo.
El anuncio se conoció el 14 de septiembre de 2026, según publicaciones regionales y de medios nacionales. El estudio comprende las cuencas alta y media del río Bogotá, desde el páramo de Guacheneque hasta el sector de Alicachín, en un territorio de 429.191 hectáreas que incluye 29 municipios de Cundinamarca y el área rural de Bogotá, de acuerdo con la información técnica divulgada sobre el proyecto.
La iniciativa cobra relevancia para Sabana Centro, una región que combina crecimiento urbano, actividad industrial, agricultura y demanda de agua para diferentes usos. Sin embargo, el inicio del estudio no significa que se haya comprobado un problema de agotamiento o contaminación en todos los municipios incluidos.
¿Qué municipios de Sabana Centro están incluidos?
Según la relación de municipios de la cuenca alta del río Bogotá divulgada para el proyecto, los once municipios de Sabana Centro que forman parte del área de estudio son:
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Cajicá
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Chía
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Cogua
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Cota
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Gachancipá
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Nemocón
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Sopó
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Tabio
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Tenjo
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Tocancipá
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Zipaquirá
La inclusión de estos municipios permitirá estudiar las condiciones del agua subterránea y reunir información útil para su gestión. No obstante, los resultados deberán establecerse mediante las evaluaciones técnicas previstas para el plan.
Chía: información para la planificación territorial
Chía está incluido en el listado de municipios de la cuenca alta. En el marco del estudio, el análisis de las captaciones, la calidad del agua y las zonas de recarga podrá aportar información para futuras decisiones sobre el territorio.
Esta información resulta relevante para municipios con dinámicas de crecimiento urbano y presión sobre los recursos naturales. Sin embargo, no se deben atribuir al municipio problemas específicos de contaminación, escasez o agotamiento de acuíferos mientras no existan resultados técnicos que los sustenten.
¿Cómo se desarrollará el plan?
El Decreto 1076 de 2015 establece cinco fases para los Planes de Manejo Ambiental de Acuíferos:
1. Aprestamiento. Se organiza el equipo técnico, se recopila la información disponible y se definen la metodología de trabajo y las estrategias de participación.
2. Diagnóstico. Se estudian la oferta y la demanda de agua subterránea, la calidad del recurso, los riesgos de contaminación y las posibles situaciones de conflicto por su aprovechamiento.
3. Formulación. Se definen las medidas de manejo, los proyectos, las actividades, los responsables, los costos y los cronogramas correspondientes.
4. Ejecución. Se implementan las medidas aprobadas.
5. Seguimiento y evaluación. Se revisa el cumplimiento de los objetivos y se determinan los ajustes necesarios.
La formulación del PMAA busca generar una base técnica para orientar las decisiones sobre el uso sostenible del agua subterránea. Las medidas concretas dependerán de los resultados del diagnóstico y de las decisiones que adopten las autoridades competentes.
Pozos de monitoreo: una inversión anunciada por la CAR
Como antecedente de esta estrategia, la CAR informó el 9 de diciembre de 2025 que proyectaba ampliar su red de monitoreo de aguas subterráneas de 15 a 29 pozos piezométricos para finales de 2026.
La entidad anunció una inversión estimada superior a los 31.000 millones de pesos para instalar 14 puntos adicionales. Entre los municipios mencionados para esta ampliación están Gachancipá, La Calera, Nemocón, Sesquilé, Sopó, Suesca y Tocancipá.
Los pozos piezométricos permiten medir los niveles del agua subterránea y hacer seguimiento a su comportamiento. Esta información ayuda a evaluar la recarga de los acuíferos, identificar posibles riesgos y mejorar la gestión del recurso.
La cifra corresponde a una inversión anunciada para ampliar la red de monitoreo; no debe interpretarse como el presupuesto total del PMAA ni como una obra ya concluida.
¿Qué relación tiene el plan con los POT municipales?
El Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026 estableció directrices para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá. Entre sus disposiciones, el artículo 24 ordena a las autoridades ambientales con jurisdicción sobre los sistemas acuíferos coordinar la planificación y administración de las aguas subterráneas, incluida la elaboración del correspondiente plan de manejo.
La norma establece un plazo máximo de 24 meses, contado desde su expedición, para elaborar de manera coordinada el PMAA de la Sabana de Bogotá.
Los resultados del plan también podrán orientar las determinantes ambientales que deben incorporarse en los instrumentos de ordenamiento territorial, como los planes de ordenamiento territorial (POT), según las disposiciones aplicables.
Esto no significa que el inicio del estudio modifique automáticamente los POT vigentes. Las decisiones sobre usos del suelo y medidas de protección deberán atender los instrumentos normativos correspondientes y las determinaciones de las autoridades competentes.
Tampoco es correcto afirmar que todas las zonas de recarga quedarán automáticamente sometidas a una prohibición absoluta de excavaciones: las restricciones aplicables dependen de las disposiciones pertinentes y de la delimitación y regulación de cada área.
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Participación de comunidades y sectores productivos
La formulación de un PMAA contempla la participación de los actores del territorio, entre ellos las comunidades, los usuarios del agua, las administraciones municipales, los sectores productivos y la academia.
Su intervención puede contribuir a identificar los usos del recurso, complementar la información técnica y reconocer las necesidades de quienes dependen del agua subterránea.
La participación será especialmente relevante para relacionar los resultados de los estudios con las condiciones de cada municipio y las decisiones de planificación ambiental.
¿Qué significa para Sabana Centro?
Para Sabana Centro, el principal aporte esperado es contar con información más completa sobre un recurso que puede ser importante para el abastecimiento, la agricultura y las actividades económicas de la región.
Conocer la disponibilidad del agua, su calidad y las zonas que favorecen la recarga de los acuíferos permitirá sustentar mejor las decisiones sobre su aprovechamiento y la planificación territorial.
Por ahora, el plan debe entenderse como un proceso de estudio y planificación, no como una declaración de emergencia hídrica para los once municipios.
El impacto concreto dependerá de los resultados que arroje el diagnóstico, de las medidas que se formulen y de la manera en que las autoridades ambientales y las administraciones locales las incorporen en sus decisiones.
